El montaje ‘La Canción del Olvido’ llega a Valladolid con el fin de «no defraudar» a la afición y captar nuevos públicos para la zarzuela. eldiadevalladolid.com - Redacción
La zarzuela de José Serrano La Canción del Olvido, estrenada en Valencia en 1916 y que se pondrá en escena los días 14, 15, 16 y 17 de abril en el teatro Calderón, llega a Valladolid con la misión de «no defraudar» a los aficionados de «toda la vida» y de captar nuevos públicos para el género. El montaje, producción del teatro Villamarta de Jerez y que incorpora cuatro números añadidos de El Príncipe Carnaval del propio Serrano y de Las Princesas del Dólar de Lero Fall, es una comedia «de amores y sonrisas» que «bebe» de la comedia musical y que pretende ser «primaveral» para, de este modo, «no defraudar» a los aficionados de siempre al género y, a la vez, captar nuevos seguidores. Así lo señaló ayer el director de escena del montaje, Francisco López, quien durante la presentación de La Canción del Olvido ha reivindicado el papel de la zarzuela como género lírico «a la altura» de la ópera y ha explicado que, con el aderezo de «amores y sonrisas», la propuesta conecta con la tradición del teatro español «más clásico» en el contexto de la década de los 10 y 20 del siglo pasado, informó Europa Press. De este modo una «discreta enamorada», personaje de «gran tradición» en el género lírico, protagoniza este libreto junto a un ‘partenaire’ que, prototípico ‘donjuán’, acaba «redimido en el amor» en un montaje en el que Toribio Clarinetti, papel interpretado por el actor y humorista Angel Garó, urde los enredos propios de un truhán «italo-valenciano», un «arlequín pícaro» erigido en Celestina. Esta producción, además de fidelizar y captar públicos, persigue, según López, tratar «con toda la dignidad» y «el máximo nivel» un proyecto que incluso, desde el punto de vista económico, precisa de más presupuesto que la propia ópera.
Prestación profesional. Por su parte el director musical, José Luis Pérez, destacó la «gran profesionalidad» de la Orquesta Sinfónica Verum, la Orquesta de Laúdes Españoles Conde Ansúrez y el Coro Amigos del Teatro Calderón, quienes hacen una «prestación profesional». Los actores locales Carlos Tapia, Félix Muñiz y Magdalena Alejo, entre otros, conforman el reparto interpretativo de esta zarzuela junto a Angel Garó en la que constituye su primera toma de contacto con el género. En este sentido, Tapia reconoció lo «desconocida» que la zarzuela era para él y lo «fructífera» que la experiencia está resultando. «Me estoy enamorando cada día más de este mundo», confesó antes de destacar la «enorme» calidad artística de estos montajes.
Rafael Pence escribe “Como te mueras te mato”, una comedia ligera y sin grandes pretensiones, pero que lleva rodando por España más de dos años. Esta vez, el elenco que pone cara a los ruines roles que la componen tiene como cabeza de cartel al siempre desternillante Ángel Garó. A la lectura de un testamento acuden los familiares y otras personas del entorno cercano de un fallecido aficionado a los juegos y a las adivinanzas.
Por el salón de la mansión, presidido por un retrato del difunto, van desfilando personajes de una calaña miserable: desde un mayordomo arisco y chantajista, hasta una amante ligera de cascos y cleptómana, pasando por un sobrino vividor y drag queen o una cuñada asesina con un vestuario de lo más hortera. Así, desde la tumba, el finado se burla de todos, poniendo de relieve defectos humanos como la ambición y la falta de escrúpulos.
El gaditano afincado en Málaga borda su interpretación, ya que traslada a Melisa el papel que mejor conoce y que mayor carcajada produce: el de sí mismo. El público es partícipe de un Garó en estado puro, el de sus mejores tiempos, ya que parece no haber perdido un ápice de frescura. Sus compañeros de reparto no se quedan atrás, destacando sobre todo la naturalidad de Javier Márquez haciendo de caradura y la habilidad de Olga Garó, que consigue que le cojamos cariño a una cantante de ópera prepotente pero muy vulnerable.
De vez en cuando, este maestro del humor cuela en el guión de Pence historias inverosímiles que parecen sostenerse en la más virtuosa de las improvisaciones. La hilaridad que alcanzan estas salidas espontáneas es tal, que hasta motivan la sonrisa contenida de los actores con los comparte escena y, por supuesto, matan al público de risa.
La intriga se resuelve en tiempo real, sin elipsis, y en un solo marco espacial, lo que le supone un reto para el texto, que tiene la obligación de sorprender para mantener la atencion del patio de butacas. El objetivo se consigue con creces, dado que el argumento resulta entretenido y las casi dos horas de espectáculo se pasan volando entre insultos diplomáticos, envidias malsanas y confesiones turbulentas. Reminiscencias al sainete de Alfonso Paso, al absurdo de Jardiel Poncela, e incluso a los personajes activos de Buero Vallejo. Correcta, entretenida y muy animada, en “Como te mueras te mato” la acción no decae en ningún momento. Y tampoco la risa.
En esta nueva etapa es el propio Garó quién dirige la obra aportando más si cabe su particular ingenio y talento